Esta ceremonia, que consiste fundamentalmente en realizar ofrendas de agradecimiento a la Tierra por las cosechas, el clima, los animales y la abundancia del suelo, traspasó fronteras durante siglos para extender el legado de los pueblos indígenas de América Latina, y en todo el país diferentes comunidades se suman con sus tradiciones a la celebración en defensa de los recursos naturales y el cuidado del planeta.

Según la tradición andina, la ofrenda principal se denomina «corpachada» y consiste en un ritual para alimentar a la Pachamama, por lo que se cava un pozo -que representa a la boca de la Tierra- y allí se dejan alimentos, bebidas o hierbas, acompañadas con agradecimientos, rezos y pedidos para todo el año, a modo de devolución por todo lo que le ha brindado la naturaleza.
Y, como cada año, en la Argentina se toma la caña con ruda. Se trata de una tradición que se celebra en todo el país, como un ritual de agradecimiento a la Tierra en el Día de la Pachamama.
Tomar caña con ruda es una práctica ancestral que se practica tanto en el Norte y el Litoral de la Argentina, como en Perú, Bolivia y Paraguay, descendientes del antiguo imperio inca. La receta y el ritual son muy fáciles.
