SORPRENDEN Y ROBAN A QUIENES TRANSITAN AL CAER LA NOCHE

Ya nada sorprende en esta Argentina particular. Aunque, lamentablemente, todas las novedades extrañas son de la categoría desagradables. Una nueva modalidad de asaltos exprés pareciera estar consolidándose en Cañuelas. En particular en la Plaza Belgrano y por la «tardecita» cuando el sol va dejando paso a la oscuridad de la noche. «Las Pirañas» fueron bautizadas así por el «ingenio popular» por su modo de actuar. Rápidos y voraces, son jóvenes que según las fuentes no superan los 16 años. En grupos de 3 a 5 chicos que andan merodeando separados por la plaza, esperan a sus víctimas. Cuando ésta se acerca al centro de la Plaza todos corren hacia ella y la sorprenden «de apuro» arrebatando todo lo que pueden.

En general no actúan en forma muy violenta si no lo necesitan para lograr sus delictivos fines. Celulares, relojes, pulseras, encendedores, cadenas, collares y carteras son los elementos más requeridos por «las Pirañas». Como es habitual nuestros seguidores se comunican para darnos información para difundir. Quieren que la gente se prevenga.

Yamila tiene 28 años y nos comentó que pasa casi todos los días por la Plaza, camino obligado para ir a su casa cuando sale del trabajo. «Iba como una pava distraída mirando el celu. Cuando quise acordar tenía cuatro pendejos alrededor gritándome y amenazando para robarme. En menos de un minuto me arrancaron el celu de la mano, me llevaron el reloj, la mochi y los anteojos. Actuaron de arrebato. fue un segundo. Cuando reaccioné ya no estaban. Después me di cuenta que se separaron y desparramaron por la plaza porque vi a uno en una de las esquinas. Me avivé por el color del buzo porque la cara ni les vi.»

Sara en cambio tiene 46 años y cruza por la plaza con su bicicleta. El lunes cruzó andando, o sea subida a ella. «Cerca del monumento aparecieron de no sé dónde tres loquitos que me tiraron de la bici al piso. Iba despacito y tuve la suerte de poder apoyar las manos, por eso el golpe no fue fuerte. Pero entre gritos los chicos de mas o menos 15 años, empezaron a manotear entre mis cosas y mi ropa. Me robaron la pulsera, el celular y la cartera con algo de plata«. Coincidió con Yamila en detallar la manera de escapar del lugar del hecho y ocultarse en la soledad.