LAS VÍCTIMAS SÓLO ACCEDEN A CONTARLO BAJO ESTRICTA RESERVA

Evidentemente se acrecienta más la «industria» de la estafa que la del empleo genuino. Las redes son el sitio casi perfecto para que delincuentes que se multiplican, estafen, extorsionen y engañen a desprevenidos con perfiles que, en general cumplen condiciones comunes, pero además tienen todos imágenes de señoritas muy jóvenes y atractivas. La escasez de ropas, y comentarios y poses sugerentes comienzan la tarea.

En general todos los casos que han llegado en forma privada a Cañuelas Digital comienzan con situaciones similares por no decir iguales. Esto podría dar una pauta de una organización mayor a una persona, o simplemente que se copia porque funciona. Todos los perfiles se corresponden con imágenes de jovencitas con poca ropa, poses eróticas, comentarios atractivos. Aprueban la solicitud de amistad en pocas horas. Todos sus contactos son hombres. Y no indica ninguna información de domicilio, ni familiar, ni trabajo o estudio.

En sus biografías es común observar varios comentarios agradeciendo la aceptación por parte de «la chica» (o estafador». Y, la tentación hace el resto. Un mensaje privado a la señorita y una respuesta «muy amable». Se entabla la conexión y es en este momento donde la estafa puede tener dos o tres formas distintas.

Información de una de las supuestas cuentas truchas. Se observa que la fecha de nacimiento indica minoría de edad

El Caso de Gustavo: Comenzada la charla por privado con la persona que consumará la estafa «la supuesta vendedora de placer» le ofrece un encuentro íntimo. Para eso le pidió dinero por adelantado que efectivizó por transferencia a un CBU. una vez realizado la transferencia la charla siguió por whatsApp. «Ella» le indica, antes de confirmar el lugar del encuentro que quiere bloquear a la novia o esposa de Gustavo porque no quiere problemas. Ante tan honesta propuesta él le da el nombre del perfil de su pareja (otro paso importante de la estafa). La «chica» además le pide fotos íntimas para conocerlo y comenzar la fantasía (la prueba que se usará para la extorsión). Aquí, cuando Gustavo empezaba a creer que había sacado un premio empieza el desenlace:

Del otro lado del WhatsApp le dicen que tienen sus fotos íntimas para mandarle a su pareja, sumado a todos los mensajes enviados. El hombre ve desmoronarse su vida, su pareja, su cuenta, y él mismo. Le exigen una importante suma de dinero para no destruirlo. Gustavo, y tantos otros que han caído en esta trampa, tiene un segundo para pensar qué hacer. Y, obvio, no existe la mejor opción. Porque lo mejor hubiera sido no comenzar pero ya es tarde.

Condiciones exigidas por la supuesta proveedora de servicios en chat privado

Otras variantes que denuncian comienzan igual pero el final es algo distinto. Otros perfiles indican, escondido, que la joven tendría menos de 18 años. El resto igual. Le piden al incauto fotos íntimas por WhatsApp y a las pocas horas llega un aviso de denuncia penal por abuso de menores. Otra vez la estafa exigiendo dinero. La más leve, si se puede decir eso de un delito, es cuando cobran la transferencia y nunca se realiza el encuentro. Y desaparece.

Variante de venta de contenidos. Todo igual a las anteriores pero la oferta no es de sexo real sino de venta de fotos y/o videos. El final, calcado. Y siguen llegando privados a nuestra Redacción dándonos información similar.

Qué se aconseja? Usar las redes conscientemente. Vincularse sólo con gente conocida y no divulgar ninguna información particular. Aunque, a veces, ya fue tarde.