El próximo domingo se festeja en todo el país

En 2026 vuelve a celebrarse oficialmente el “Día del Niño”. La denominación “Día de las Infancias”, utilizada durante los últimos años, había generado cuestionamientos entre quienes consideraban que detrás del cambio de nombre existía una mirada ideológica que buscaba modificar una tradición profundamente arraigada en la sociedad argentina.

Durante décadas, el tercer domingo de agosto fue conocido por millones de argentinos como el Día del Niño. Era una expresión sencilla, incorporada al lenguaje cotidiano y asociada fundamentalmente con los chicos, los regalos, los juegos y el encuentro familiar.

En 2020 comenzó a utilizarse oficialmente la expresión “Día de las Infancias”, una modificación que no fue recibida de la misma manera por todos.

Para sus impulsores, el cambio pretendía utilizar una denominación más amplia e inclusiva, contemplando las distintas realidades de niños y niñas. Pero para sus críticos, la modificación formaba parte de un proceso más amplio de incorporación de un determinado lenguaje y de una determinada concepción cultural desde el Estado.

Una discusión que excedía el nombre

El debate, en definitiva, no estuvo solamente relacionado con una palabra.

Quienes cuestionaron el reemplazo de “Día del Niño” sostuvieron que la denominación tradicional estaba siendo desplazada por una expresión vinculada a una agenda ideológica y cultural de la época, en la que desde distintos ámbitos estatales se promovían cambios en el lenguaje y en la manera de abordar cuestiones relacionadas con género, identidad y diversidad.

Desde esa perspectiva, “Día de las Infancias” no era simplemente una nueva manera de nombrar la celebración, sino parte de un proceso de transformación cultural impulsado desde organismos públicos.

Otros sectores, en cambio, defendieron el cambio precisamente porque consideraban que hablar de “infancias” permitía reconocer una realidad más diversa y evitar una denominación que entendían como menos inclusiva.

El Gobierno decidió volver atrás

El Gobierno de Javier Milei tomó una posición diferente.

Mediante el Decreto 562/2025, firmado por el Presidente y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se estableció nuevamente que el tercer domingo de agosto sea denominado oficialmente “Día del Niño”.

La decisión significó, en los hechos, el regreso de la denominación tradicional.

El Gobierno justificó la medida destacando el arraigo histórico de la celebración y su relación con los derechos de los niños. Pero el regreso también fue interpretado políticamente como un nuevo gesto de diferenciación frente a las políticas culturales y discursivas de los gobiernos anteriores.

Una palabra que vuelve

Así, en 2026, los argentinos vuelven a encontrarse oficialmente con una expresión que durante generaciones no necesitó explicación: Día del Niño.

Para algunos será simplemente recuperar un nombre conocido.

Para otros, será también dejar atrás una etapa en la que el Estado comenzó a intervenir incluso sobre la manera de nombrar determinadas tradiciones.

Y para quienes defendían el término “Día de las Infancias”, el cambio representa, precisamente, lo contrario: el abandono de una denominación que buscaba reflejar una concepción más amplia e inclusiva de la niñez.

Más allá de las posiciones políticas, existe una certeza que permanece intacta: ningún cambio de denominación modifica lo esencial de la fecha: los niños siguen siendo los protagonistas.

Este domingo 16 de agosto, después de algunos años de llamarse de otra manera, la celebración vuelve oficialmente a llamarse como durante tantas décadas:

Día del Niño.