FABIÁN LÓPEZ FALLECIÓ EN UN ACCIDENTE. BRONCA DE VECINOS POR EL ESCASO TIEMPO DE DESCANSO DE LOS POLICÍAS

Fabián López y otro efectivo perdieron la vida en un accidente moto ciclístico en La Matanza. Tenía 26 años, era padre y su pareja actual está cursando un embarazo. El cañuelense Fabián López, domiciliado en La Garita, falleció junto a otro colega, Daniel Ramírez, cuando regresaban de prestar servicio en el Grupo de Prevención Motorizada de Ezeiza. De acuerdo a la información policial Ramírez y López viajaban por Ruta 3, a bordo de una moto BMW. Ramírez, quien comandaba el rodado, se habría quedado dormido, perdiendo la estabilidad y chocando contra el guarda rail central sobre el Km.33, a la altura de Virrey del Pino.

Como es obvio todos los medios locales cubrieron la noticia. Y los seguidores en todos ellos fueron comentando las informaciones. Dos emociones embargaron a todos. A los conocidos de Fabián y a aquellos cercanos, familiares o amigos los unió la tristeza de perder a un joven al que coincidieron en calificar como buen chico, excelente amigo, afectuoso y querido.

Todos los vecinos, aun los que no conocían a López coincidieron en señalar su bronca por el escaso descanso del que gozan los oficiales de la Policía. Según algunas versiones Daniel Ramírez, el compañero y chofer de la moto habría tenido sólo tres horas de descanso entre servicio y servicio y eso habría sido la causa de haberse dormido y producido el siniestro.

Si bien los policías trabajan, en general, 24 horas y tienen 48 de franco, la realidad indica que todos por el escaso sueldo que perciben están obligados a trabajar adicionales. Vigilando bancos, comercios importantes, barrios privados, peajes, etc. Con lo cual las supuestas horas de descanso se reducen considerablemente. Un oficial joven de la última camada de ingresantes nos contaba que al salir de la guardia de 24 horas directamente ingresaba a realizar extras en el banco. Era eso o perdía la posibilidad de engrosar sus  ingresos. Es de imaginar que después de un día entero sin dormir, sin descanso, y con el estrés del trabajo que supone ser policía, no está en condiciones físicas ni mentales de continuar su labor.

Este pareciera ser el caso del joven de La Garita. Otro ser humano para quien no pareciera que existieron derechos que protegieran su vida. Y es de esperar, aunque no hay demasiadas esperanzas, que todo mejore para que Fabián haya sido la última víctima de esta situación que sigue cobrando vidas inocentes.