ES EL CHICO DE 18 AÑOS QUE HABÍA DESAPARECIDO LUEGO DE IR AL BOLICHE
Nicolás Duarte tenía 18 años y una vida tan normal como la de cualquier adolescente de su edad. Vivía en la vecina localidad de Tristán Suárez y el viernes 24 de octubre decidió ir al boliche Egipto, de Ezeiza, ubicado en Colectora de ruta 205 y Sargento Cabral. Sus amigos estuvieron allí con él. A la madrugada del sábado 25 salió pero nunca regresó a su casa. La noticia comenzó a trascender junto con la desesperación de sus familiares y amigos. Aparecieron imágenes de cámaras de seguridad que lo mostraban caminando bajo la lluvia esquivando charcos. Algunos con visión crítica afirmaban que al chico no se lo veía caminar bien.


Los medios nacionales se hicieron eco de la búsqueda que se centró fundamentalmente en las inmediaciones del arroyo Aguirre, que era el lugar hacia donde parecía dirigirse en los registros fílmicos. Días después llegaría la noticia que nadie deseaba. El cuerpo sin vida del pibe había sido hallado por buzos tácticos que lo buscaban en el lugar. Expertos de bomberos, policía, prefectura y emergencias trabajaban a destajo, pero no pudieron evitar el desenlace fatal.

Con los primeros resultados de los estudios de necropsia se llega a la conclusión que el cuerpo de Nicolás no presentaba signos de violencia ni de golpes. Sí, encontraron vestigios que indican que se habría ahogado. Presumen los investigadores que el chico cayó al agua y por algún motivo no pudo defenderse de la corriente. Falta saber el porqué. Para eso, esperan los resultados de estudios de toxicología que podrán indicar si Nicolás tenía en su organismo alguna sustancia que le haya podido restringir su capacidad de reacción. Siguen intentando encontrar las causas de su caída y su permanencia en el arroyo.
