En honor a la verdad debemos reflexionar acerca de lo sucedido hace pocos meses en nuestra ciudad, con los supuestos hechos de chicas jóvenes que habían denunciado en sus redes haber sido víctimas de ataques con burundanga. Más exactamente haber sido drogadas con spray con ese producto.

Según Wikipedia «La escopolamina, hioscina o burundanga es un alcaloide tropánico que se encuentra como metabolito secundario en plantas de varios géneros en la familia de las solanáceas, como la belladona los beleños, estramonios, la escopolia, las mandrágoras y las trompetas de ángel. «
lo cierto es que el primer caso lo protagonizó una joven que dijo haber sufrido el ataque en una unidad de la línea 51, y al bajar en Ezeiza con síntomas extraños, se le habría dicho en el hospital que el origen de los males fue la burundanga. Luego otros dos casos emularon versiones similares. En nuestra ciudad se vivieron días de cuasi paranoia en que muchas chicas temían ser agredidas con la sustancia.
En ese momento las autoridades sanitarias de Cañuelas encabezadas por el Dr. Hernán Charlón, director del Hospital Marzetti y e Dr. Daniel Arfus, Secretario de Salud, se ocuparon del tema estableciendo contactos con autoridades del Hospital de Ezeiza, del Hospital Posadas de CABA y de Toxicología de la Provincia de Buenos Aires. Conclusión: No existió evidencia científica alguna, ni estudios realizados a ninguna de las supuestas víctimas que indicaran hechos, situaciones ni cuadros de salud compatibles con el contacto cutáneo con escopolamina. En uno de los dos casos públicos sucedidos en Cañuelas, el único denunciado, se estudiaron las cámaras de seguridad del COM no registrando que a la supuesta víctima la haya interceptado persona alguna en el trayecto en el que había indicado que sufrió el supuesto ataque.
Asimismo, pudo saberse que con respecto a la joven que se atendió en Ezeiza, ningún profesional médico le indicó haber sufrido signos de contacto con burundanga sino otra persona no acreditada profesionalmente.
Qué pasó entonces? Es difícil saberlo. Un psicólogo local consultado aseguró que «es difícil establecer los orígenes como las causas que pueden llevar a una persona a hablar, contar, sentir, creer y asegurar que pasó algo que en realidad no pasó. Ni siquiera puede hablarse de mentiras a sabiendas. Existen muchas situaciones que llevan a analizar secretos de la psiquis que nunca podrán ser conocidos ya que ni los mismos involucrados pueden convencerse que la realidad es otra. Por supuesto que no estamos diciendo que no sucedieron determinados síntomas o sensaciones. Lo que no sucedió, o no está comprobado en ninguno de los casos es la agresión con burundanga.»
Para bien de todos es necesario advertir entonces que nada de lo sucedido tuvo que ver con escopolamina o burundanga. Sin ánimo de generar una polémica en torno a sucesos de cualquier modo lamentables, es buena noticia no tener que lamentar hechos que, de confirmarse, habrían puesto en riesgo la salud física y mental de muchos y/o muchas jóvenes.
