Cuál es el perfil del asesino. Qué sabe la Policía y porqué el tiempo juega en contra.
Se cumplen tres días desde el asesinato brutal de Graciela Castillo, como si pudiera haber asesinatos que no sean brutales, y la Policía no cuenta aún con pistas certeras del paradero del criminal.

Ayer martes después del mediodía unas 15 o 20 personas entre familiares y amigos de la víctima se juntaron en la Comisaría 1° para exigir que encuentren a Romero. Los comisarios Sylveira, Gularte e Iribarri que recibieron a los manifestantes, parecían más ocupados en justificarse ante la falta de resultados que en brindar información sobre la búsqueda. Un dato llamó la atención de este medio. La presencia de Fernando Jantus, Jefe de Gabinete de Marisa Fassi, entre los familiares reclamando que la Policía informe qué están haciendo, aparecía como presión desde la política K local sobre las autoridades policiales.



La realidad indica que al momento, nada saben de Sergio Romero, único sospechoso de haber asesinado a golpes a su pareja el domingo bien temprano. Salió a las 10.30 de su vivienda ubicada en San Juan y Tristán Suárez en bicicleta huyendo luego del crimen.
Qué información maneja la Policía.
Sergio Romero es un hombre violento, agresivo, torpe, temperamental y rústico. No se caracteriza ni por su racionalidad, ni por frialdad, ni capacidad de análisis o planificación. En este caso actuó intempestivamente, sin premeditación ni cálculo alguno. La mató en ese momento como podría haber sido en cualquier otro. Con el agregado de los efectos del alcohol. Porqué es determinante eso? Porque Romero al no planificar el ataque no previó ni coartadas ni un plan para esconderse después del hecho. Ni tampoco una huida planificada. O sea que se escapó en su bicicleta playera sin rumbo prejijado.
No es un delincuente que integre bandas ni grupos que puedan estar escondiéndolo. No estaba organizado para delinquir. Lo hizo por su personalidad y la de la víctima y por la relación patológica que los unía. Su celular fue hallado en la escena del crimen, está incomunicado.
Es una persona cultural y económicamente limitada. No tenía ahorros ni suma de dinero importante encima como para afrontar mucho tiempo sólo y escondido. No llevó más que, presumiblemente, sólo una muda de ropa. Los allegados ya fueron contactados todos por la Policía. Familiares, amigos y relaciones de su trabajo de albañil. Nada indica que alguien lo esté ocultando y dando cobijo a espaldas de los investigadores.
La Policía ya revolvió las cámaras de seguridad. Admitió ayer que estaban repasando las grabaciones suponiendo que hayan incurrido en errores en los chequeos. Observó las de la Estación Ferroviaria con atención ya que era una posible vía de escape. Revisó obras en construcción, galpones abandonados, montes, y varios etcéteras. Cómo puede ser que una persona sola, en bicicleta, sin medios de comunicación, sin dinero, sin supuestos cómplices, sin un plan previo para esconderse, pueda burlar así el accionar de toda la Policía que cuenta con todos los medios, los recursos y la infraestructura?
La respuesta a esta pregunta empezó ya a poner incómodos a los investigadores. Empezó ayer la presión de los familiares, y se advirtió el comienzo de la presión política del Gobierno Municipal que sabe que su lugar es del lado de la víctima. La Policía trabaja “bajo presión y contra reloj”. Saben que no pueden pasar muchas horas más sin novedades sin que la Comunidad pierda la paciencia y se organice para protestar, y que el Ministro Berni tenga que tomar “otras decisiones”. Su carrera política no la arriesga por la cabeza de un par de jefes policiales que no encuentran a un asesino sin jerarquía. La hipótesis del suicidio de Romero se les diluye entre los dedos cuando se preguntan dónde estaría su cadáver.
