La madre de Thomsen y su insólito pedido: «Saquen a todos los periodistas, la puta que los parió»

EDITORIAL

Sra:

Si Ud. fuera una persona de bien le diría que debe ser feo que le quiten la libertad a un hijo. Más si eso es para toda la vida. Seguramente debe ser por demás horrendo visitarlo en la casa y que quede solo a merced de la angustia, el hambre, el miedo, las amenazas, frío, calor, y demás condiciones extremas. Si Ud. fuera una persona de bien hasta me daría pena verla gritando porque su hijo permanece desmayado y no sabe qué le pasa. Pero claro. Si Ud. fuera. Pero sabe señora? Ud. no es una persona de bien. Como no lo son los padres y madres de esas 8 hienas asesinas.

Ud. Sra. se puede dar el gusto de putear al periodismo, de gritarle a los defensores y hasta a los jueces. Ud. Sra pudo ver que a su hijo lo asistieron los médicos en forma inmediata cuando cayó desplomado. Sabe porqué pudo todo eso? Porque al igual que otras siete hembras parieron un ser humano. Pero educaron monstruos asesinos que no saben de valores. Ni de la vida más allá de la fuerza. Asesinos para quienes, agradezca, hubo justicia con defensa de los derechos en juicio. Atención médica. Leyes que protegían su integridad. Ud. Sra. es también un monstruo que crió un animal salvaje que no tuvo piedad al rematar en el piso al chico desmayado e indefenso. Tan desmayado e indefenso como la hiena salvaje de su hijo estuvo hoy en la sesión de lectura del veredicto.

Ud. Uds. mejor dicho no conocen los más mínimos principios de empatía, tolerancia, solidaridad, humanidad, y ninguno de los valores que hacen a una convivencia pacífica y social. Uds. Sra. son Monstruos cobardes y detestables.

Ud. pudo gritar todo el tiempo que quiso. Su detestable hijo pudo estar desmayado el tiempo necesario para recomponerse asistido por profesionales. Fernando en cambio, Sra., sólo duró unos pocos minutos hasta que la horda asesina a la que pertenece su hijo terminó de matar. No tuvo tiempo ni atención médica.

Qué pretendía del periodismo Sra? Piedad? Las hienas asesinas no la merecen. Y las leyes argentinas Sra. no contemplan eso en el Código Penal.

Pensó un segundo en los padres del chico asesinado por su hijo y siete integrantes más de la horda? No, claro, los seres que se alimentan de sangre humana no tienen capacidad de pensar, menos razonar y mucho menos reflexionar.

Su hijo, Sra. , y los otros asesinos, se van a pudrir en la cárcel. Por suerte porque eso significa que, aunque no devuelve la vida de Fernando, se ha hecho justicia. Y Ud. puteará de por vida al periodismo, a los abogados defensores y a los jueces. Pero eso tampoco, por suerte, le abrirá las puertas de los calabozos a las fieras inmundas.

Eduardo A. Fernández