Buscan reemplazar las viejas prácticas consideradas obsoletas

Los exámenes fueron, son y serán un instrumento clave para evaluar los contenidos aprendidos y cómo estos fueron asimilados por el alumnado. No obstante existen otros instrumentos de evaluación perfectamente válidos que permiten evaluar distintos a los tradicionales que transmiten temor e inseguridad a los alumnos.

Las leyes actuales en educación se fundamentan en la adquisición de competencias, y estas competencias chocan en la mayoría de los supuestos con las evaluaciones tradicionales. Por esta razón, y prácticamente en cualquier etapa educacional, se están implantado metodologías y tipos de evaluación (coevaluación, heteroevaluación, autoevaluación) que permiten añadir más instrumentos de evaluación.

Estas metodologías y tipos de evaluación o bien omiten el examen o bien otorgan a los exámenes un porcentaje en la nota de evaluación final menor del que solían. Estos porcentajes fueron bajando progresivamente, pasando a tener un valor entre un 30 % a un 40 %.

Estas nuevas metodologías, aunque no son tan nuevas, incorporan modelos de aprendizaje activos y dinámicos con un componente holístico, que integra al alumnado en su propio aprendizaje. Son métodos que priman la participación y lo práctico, a la vez que se introducen los contenidos a aprender.

Hablamos de metodologías como el aprendizaje basado en proyectos, la gamificación o el aprendizaje cooperativo. Estas metodologías permiten la colaboración, la resolución de problemas, la utilización de las técnicas y dinámicas de los juegos para aprender. Aumentan el interés y la motivación del alumnado, y crean espacios compartidos de aprendizaje colaborativo.

Las metodologías descritas cuentan con una serie de herramientas, actividades y recursos que permiten analizar si los alumnos asimilan los contenidos. Los portfolios (conjunto de trabajos o actividades) incluyen diversas actividades aplicativas o competenciales que son capaces de evaluar la asimilación de contenidos a la vez que se van integrando dichos contenidos en el aula.

Entre estas actividades prácticas podemos destacar el estudio de casos, la resolución de problemas, el debate crítico, los análisis DAFO, los comentarios de texto, gráficos y tablas, las infografías, los mapas conceptuales, etc.

Habría que esperar entonces los resultados de estas experimentaciones, y luego los debates pedagógicos de las autoridades de los Gobiernos y, cuando no, las discusiones políticas para su eventual implementación.