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Sucedió este sábado en Barrio La Finaco

María (no es su verdadero nombre) vive en las inmediaciones del Castillo La Finaco junto a su pareja que, luego de haberla violentado, había recibido una restricción de acercamiento a menos de 200 mts. de ella, el 6 de febrero pasado. No obstante y vaya a saber con qué métodos engañosos el hombre logró que volvieran a convivir en otro domicilio. Con esto María perdía la lograda restricción, cosa que sabría este sábado luego de que se repitiera la historia. Que siempre se repite.
Cuando no habían pasado 24 hs. de la MARCHA POR JUSTICIA POR EL ASESINATO DE MARÍA, María y su compañero discuten en el domicilio citado. El hombre la golpea, le aprieta el cuello para asfixiarla y con una garrafa amenaza incendiar la casa. Esto estaba sucediendo cuando llegó la Policía alertada por vecinos. El violento fue llevado a la Comisaría donde se constató que, además de agresivo y excitado, se encontraba borrracho (2gr./l. gramos de alcohol en sangre).
La Fiscalía en turno de Cañuelas, sorpresivamente, liberó al potencial asesino al imputarle «Amenazas». Y aquí cabe preguntarse: sin tomar declaración al imputado, sin llamar testigos, sin pruebas, cómo sabe el fiscal que sólo fueron amenazas? Si el tipo le apretó e cuello y ello pudiera probarse, no cabría imputarlo de «homicidio agravado por cuestiones de género en grado de tentativa» para evitar que María sea la próxima Isabel Speratti» . Si la carátula hubiera sido así, el atacante no habría salido tan rápidamente y sin juicio futuro de la comisaría. Otra: No son estos actos apresurados y garantistas los que permiten que cada día haya una mujer muerta en la calle?
Preguntas cuyas respuestas están en boca del Estado Ausente.
