Algunos usuarios están sin luz desde el viernes a la tarde
En lo que parecería ser esquizofrenia política pareciera haberse iniciado la puesta en marcha de un insospechado protocolo anti reclamos en el distrito y a cargo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Al accionar desmedido de ayer contra la familia de Vanesa Garay se suma el desalojo de vecinos que protestaban cortando la vía pública en Máximo Paz.




Desde el día viernes se produjo un gigantesco corte del suministro eléctrico en todo el partido de Cañuelas que comenzó a normalizarse ayer en forma lenta. Por la tarde-noche ya casi todos habían recuperado el servicio, pero queda aun una gran cantidad de familias que siguen padeciendo el drama de la falta de electricidad, personas enfermas, niños, alimentos que pierden la cadena de frío y deben tirarse y todo lo que es sabido. En su gran mayoría corresponden a la zona lindante de Máximo Paz-Spegazzini y algunos de Vicente Casares. Como siempre sucede, aunque no por repetido valedero, las víctimas encuentran en el corte de ruta y calles la única forma de ser visibilizados. Una forma de protesta/reclamo que durante 20 años fue permitida y hasta fogoneada desde las organizaciones políticas progres y populistas. Las mismas que se subieron al garantismo delincuencial que pretende definir a la inseguridad como un problema de los pobres.
Pero en este fin de semana se sumaron dos hechos llamativos: las mismas autoridades provinciales que denostan al Gobierno Nacional y en particular a la ministra Bullrich por su política anti reclamos han mandado a sus hombres uniformados a desalojar protestas. Ayer a la familia Garay en Plaza San Martín y hoy en Máximo Paz a quienes cortaban la ruta por los cortes de luz. ¿Cambio de paradigma? ¿Kicillof pretenderá hacer creer que está combatiendo la delincuencia?
Lo cierto es que en varios sitios de las redes se suman las voces de quienes denuncian represión policial, ahora, en ruta 205. Los cortes se repitieron también en Vicente Casares por los mismo motivos.
A pesar de todo, sería muy saludable para la salud de la sociedad en su conjunto, y a contramano de los prejuicios en contrario de siempre de las organizaciones «progres» que se distinga claramente a «los policías», que son hombres o mujeres comunes como lo son quienes manifiestan por un motivo u otro de «los políticos ineficientes» que les dan las órdenes. Son muchachos y chicas cuyo trabajo se lleva a cabo mansamente cumpliendo sin posibilidad de participar en las decisiones. No se opine creyendo que el oficial decide desalojar o desarmar una carpa. Al menos eso quitará algo de dramatismo al sufrimiento original.
