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CON 19 AÑOS NO LE ENCUENTRA SENTIDO A LA VIDA

Nadia vive en el barrio San Ignacio. Tiene solo 19 años y ejerce la prostitución desde los 16. Llegó a nosotros mediante mensajes solicitando ayuda. Es víctima de violencia de género y si bien ha recibido contención y protección ella misma admite que no puede salir del círculo violento. Nadia no es su verdadero nombre, es el que usa para «trabajar» y promocionarse. Llegó de «los kilómetros» hace 3 años cuando empezó a ver que en Cañuelas no había mucha oferta de sexo. Fue asesorada para eso por un primo suyo de 22 años. «Comencé a trabajar desde que mi papá nos abandonó. Mi mamá se emborrachaba todos los días y nos cagaba a palos. Su pareja me decía todas las noches que se iba a meter en mi cama si mamá se ponía en pedo. No teníamos un peso. Y esto la verdad que da plata. Más si sos joven.«
No terminó la escuela, llegó a Cañuelas a casa de una amiga de 26 años que vive en una casilla en barrio Los Aromos y también ejerce la prostitución. «Todo iba bien hasta que me puse de novia. Me enganché con un cliente de unos 40 que ofreció ir a vivir con él, me daba todo sólo a cambio de sexo cuandoél quisiera. Como me dejaba seguir teniendo clientes me gustó la idea» agrega la chica. Allí comenzaron de nuevo los problemas. Su pareja empezaba a exigirle cada vez más atención, que cocine, que limpie, que haga las compras, y como la chica salía para «trabajar» no siempre tenía tiempo. El tipo, que tenía la casa en barrio La Unión, además consumía y vendía droga a los pibes. «volado» empezó a golpear a Nadia.

Empezó con algunas cachetadas, luego sopapos, encierro y marcas en su cara. Tuvo que dejar de promocionarse en una conocida página web de acompañantes porque ya la situación era insostenible. Ya tenía 18 años, sacó fuerzas y fue a la Comisaría de la Mujer- «ahí me trataron de 10. Me escuchaban, me contenían, me aconsejaban no volver con el tipo. Me dieron un botón anti pánico y le hicieron una perimetral. Me empecé a quedar en barrio San Ignacio con una amiga y mi beba, porque el hijo de p… me había embarazado. Empecé de nuevo con la prostitución dejando a mi nena con mi amiga. Pero como no tengo muchos clientes apenas saco para vivir».
Como Nadia no podía encontrarse con sus clientes con el botón anti pánico encima ya que varias veces sonó y apareció la policía, lo devolvió. La Policía no pudo obligarla porque es mayor de edad y auto suficiente. El agresor reapareció en escena. Lo demás se sabe. Golpes, escándalo, violencia. Y la vida de Nadia que solo depende de ella no parece tener un futuro posible.
