FUERON DEMASIADAS LAS MUERTES Y LOS SUFRIMIENTOS

Hace tres años el mundo se conmovía. Un extraño virus proveniente de China comenzaba a invadir cada rincón del planeta. Viajeros de distintos países del mundo llevaban de regreso a sus países consigo la tragedia. Llegaban a sus países con las valijas cargadas de incertidumbre y enfermedad. Aeropuertos cerrados. Limitaciones para viajar. Muertes. Contagios. En fin: TERROR en cada país que iba arrojando sus primeros casos. Pasajeros aislados al arribar, hospitales improvisados. Desconocimiento absoluto del enemigo que se estaba enfrentando.

Primera ola. Segunda, tercera y …… Casos por millón, índice de positividad, índice de mortalidad, ASPO, DISPO, barbijo, alcohol en gel, lavado de manos al entrar o salir, desinfección total incluso calzado, alfombra sanitizante, compras y ventas sólo por delivery, trabajadores esenciales, reuniones virtuales, educación no presencial y mil cosas más que aprendimos e internalizamos. Protocolos, autorizaciones, muertos que morían solos lejos de sus familiares, Tragedias.

Millones de casos en Argentina con más de 150.000 muertos. Según los datos estimados porque las estadísticas no existen. En Cañuelas unos 15.000 casos con cerca de 200 muertos. Tampoco existen registros. onsultado el Dr. Arfús, Subsecretario de Salud no supo darnos ni siquiera una idea de la cantidad de casos. Esos números no deben resultar importantes para el funcionario que tiene a su cargo la atención y control de la Salud en nuestro distrito.

Una epidemia irracionalmente interminable en todo el País, vacunatorios VIP, Reuniones prohibida menos para el Presidente de la Nación que festejó el cumpleaños de su esposa en Olivos cuando él mismo había ordenado el encierro. El Covid, terrible, en el país que tenemos, increíble.

Cañuelas tuvo la triste primacía al ser la ciudad donde falleció el primer trabajador de la salud de la provincia, aquel chico enfermero de San Vicente, y el primer médico, el muy querido Dr. Bornes.

El Cuenca fue rápidamente puesto en pleno funcionamiento. El personal de salud dejó su alma y su vida para atender a cada hombre o mujer que ingresaba enfermo. Los casos se multiplicaban. Se esperaba ansiosamente el momento de los partes diarios para seguir la información. Enfermedad, desolación y muerte. Producidos por un virus que, aún y a pesar de todo, todavía sigue con mucha menor consecuencia entre nosotros.