Las autoridades de la obra social de jubilados evaluarían investigar a la profesional
La Dra . Mariana Alderete Salvatierra es una de los varios médicos de cabecera de los afiliados al PAMI en nuestro distrito. Como el resto, acumula una cantidad de aproximadamente 700 jubilados a los que tiene la obligación, para eso cobra, de brindar la atención necesaria para darles condiciones de salud, calidad de vida y bienestar. Como casi todos sus colegas, Alderete no conoce a «todos sus pacientes» porque a muchos de ellos nunca los atendió. Sólo se limita, en muchos casos, a transcribir mensualmente recetas ya que, en general, los pacientes de tercera edad tienen indicados tratamientos prolongados en el tiempo.

Tenía hasta hace pocos días su consultorio en calle Vélez Sarsfield casi esquina Lara, y se trasladó a calle San Martín al 300. Su modus operandi para la confección de recetas es, o era, el siguiente: los «castigados pacientes» mandaban por WhatsApp la nómina de remedios que necesitaban. El celular, que ella no atendía, era operado por un «tal Maxi», supuesto asistente/ayudante/ telefonista de la doctora. Cargaban en sistema las recetas, trabajo que a nadie le consta si lo hacía la profesional o su ladero y PAMI las enviaba por correo electrónico. Existía la posibilidad de retirarlas por consultorio. Dónde se originaban los problemas? Hasta que «Maxi» atendiera los pedidos pasaban varios días. hasta que respondía, otro tanto. Hasta que estuvieran confeccionadas las documentaciones completaban un lapso que no era extraño que tardara un mes. Si de medicación psiquiátrica se trata, para lo que se necesita receta duplicada firmada en original, el trámite aún era más complicado.
Era común observar en Vélez Sarsfield colas de pacientes de edad avanzada haciendo cola para ser atendidos. Primero tenían que pasar el filtro del portero eléctrico, la puerta siempre está con llave. Después soportar el malhumor de una empleada que ponía la cara sin tener nada que ver, pero ponía mala cara.
A la doctora muchos no le conocen la cara. La respuesta clásica era: «manden WhastApp a Maxi». Pero Maxi, tampoco aparecía. Ni siquiera se puede asegurar que sea Maxi.
Ayer, Cañuelas Digital visitó las oficinas de PAMI a efectos de averiguar acerca del tema. En sólo 5 minutos pasaron 3 afiliados a reclamar por los malos tratos de Alderete. Elsa aseguró que «Encima ahora grita y destrata a los pacientes». «Es una vergüenza como trata a los viejos, los hace hacer largas colas, al calor, al frío, no da turnos, el secretario no atiende los mensajes» aseguró la hija de un jubilado.
Una fuente cercana a la conducción, confió a este medio que «Lamentablemente es mucha la cantidad de afiliados que se quejan contra esta doctora. Lamentable porque deja mal parada a la Institución. Estamos juntando los reclamos. Seguramente el PAMI iniciará una auditoría a la doctora.»
Otra afiliada confió que la médica (o MAXI) le enviaron un mensaje diciendo que «estaba desbordada por la cantidad de cápitas que PAMI le manda» (Ver foto). Y la invitaba a cambiarse de médico.

Si estaba desbordada, habrá devuelto el dinero que le pagan por un trabajo que no puede hacer?. No creemos. El hilo, como siempre, se corta por lo más delgado. Pagan los más indefensos, nuestros abuelos, que se debaten entre la imposibilidad de pagar, y la mala atención de muchos médicos. Como en este caso, de la Dra. Alderete Salvatierra.
