LO DISPUSIERON LA CGT Y LOS GREMIOS DEL TRANSPORTE

En sintonía con la presión a que está sometida la CGT por la laxa postura ante la reforma laboral la Central Obrera decidió este lunes un paro general de trabajadores para el día que los diputados discutan la reforma laboral que llegó a esa Cámara con media sanción de los senadores. Hay posibilidades que la sesión sea el jueves 19 ya que el día antes tendría dictamen favorable en comisión y el Gobierno pretende que empiece a regir en marzo. Así y todo la organización sindical no ha convocado a una manifestación masiva previendo que suceda lo mismo que en ocasión del tratamiento en Senadores que la izquierda obligó a abortar con sus violentas agresiones a la Policía. En cambio quienes sí convocan a marchar hacia el Congreso son las dos CTA, la Autónoma y la de los Trabajadores que al reclamo por la Reforma Laboral agegan el de la política económica, «nuestros derechos (?) » y necesidad de aumentos salariales.

Es fundamental al momento en que se contabilice el ausentismo el día de la huelga el apoyo a la medida por parte del transporte. Camioneros, ferroviarios y aeronáuticos ya han emitido su adhesión, lo que obliga como siempre a faltar a los trabajos a personas que no desean parar.

El primero de los paros generales al gobierno de Milei se realizó el 24 de enero de 2024 cundo aún el presidente no se había terminado de acomodar en su despacho. Fue en rechazo a la Ley Bases que el Gobierno buscaba aprobar en aquel momento en el Congreso. La protesta se extendió durante 12 horas e incluyó una marcha masiva al Congreso.

El segundo paro tuvo lugar el 9 de mayo de 2024. Esa vez adhirieron varios gremios, por lo que se vieron afectados distintos sectores. Entre ellos, estuvieron los bancos, las escuelas, los hospitales y los aeropuertos. También se vio alterado el funcionamiento habitual del transporte público, de los comercios y las estaciones de servicio.

En tanto, el tercer paro de la central obrera contra el actual gobierno se concretó el 10 de abril de 2025. La protesta sumó una movilización al Congreso para apoyar el reclamo de los jubilados por un aumento y tuvo un impacto moderado, ya que la UTA decidió no sumarse a la huelga con el argumento de que estaba en conciliación obligatoria y hubo servicio de colectivos.

Se supone que todo accionar de los dirigentes sindicales que llevan varias décadas enquistadas en sus cargos beneficia al oficialismo desde el punto de vista del apoyo social, ya que ante el cambio que representa estos dirigentes simbolizan la repetición de hechos mil veces comprobado que sólo perjudican a los mismos trabajadores.