Ex agente de la Side, el cañuelense está acusado de un cúmulo de crímenes de lesa humanidad
Un hallazgo de novela: la CIA (Central de Inteligencia de EE.UU) encontró un legajo militar y mails de un ex espía revelaron detalles de una cárcel ilegal que manejó la SIDE. La Justicia descubrió un centro clandestino que funcionó en Floresta durante la última dictadura y 45 años después arrestó a un exalto jefe de Inteligencia que se habría desempeñado allí y que luego capturó a Gorriarán Merlo. El ex agente de los espías, el cañuelense Daniel Cherutti formó parte del grupo represor y está buscado internacionalmente por encontrarse radicado en Italia.



El juez Daniel Rafecas, a cargo del caso, ordenó ahora detener a uno de los agentes que supuestamente actuaron en ese centro clandestino: Patricio Finnen, alias Pady, un exalto jefe de la SIDE que comandó la Sala Patria, que fue la división especial del organismo que detuvo en México al exlíder guerrillero Enrique Gorriarán Merlo y que intervino en la investigación del atentado a la AMIA. También detuvo a otros represores. A Daniel Oscar Cherutti Interpol lo ubicó en Italia por lo que se dictó su captura internacional.
Todos están acusados de la privación ilegal de la libertad de 108 personas, de la privación ilegal de la libertad agravada de siete personas, de la aplicación de tormentos a 104 personas, de la sustracción de dos menores y, en calidad de cómplices primarios, del homicidio agravado de 19 personas, todo ocurrido en el centro clandestino Automotores Orletti, en el nuevo centro clandestino Bacacay, que estaba ubicado en una casona de la vuelta y en Pomar y Chiclana, otro lugar de detención.
Esta causa, que fue investigada por la secretaria Albertina Carón, del juzgado de Rafecas, permitió describir la actuación de la SIDE como uno de los brazos armados de la dictadura, donde tuvo actuación Aníbal Gordon, jefe de la Triple A, un delincuente común que pasó a comandar Automotores Orletti y fue el más cruel de los represores que mataba por cuenta del Estado y secuestraba en beneficio propio. Murió condenado a prisión perpetua. El jefe de la SIDE desde 1976 fue Carlos Otto Paladino, un general del Ejército que hasta entonces había sido jefe de inteligencia del Estado Mayor General de esa fuerza.
La investigación se inició en 2004 sobre el centro de Automotores Orletti, que funcionó entre junio y noviembre de 1976 en la calle Venancio Flores 5721/19. Allí ocurrieron crímenes de los más aberrantes de la dictadura, con más de 70 homicidios incluidos el de Marcelo Gelman, hijo del escritor argentino Juan Gelman, y los diplomáticos cubanos Crescencio Galeñena Hernández y Jesús Cejas Arias. Los mataron, desnudaron, colocaron sus cuerpos en tambores de 200 litros, rellenos con cal y cemento, y los arrojaron en el Río Luján y el canal San Fernando, donde la Prefectura los vio y eso permitió descubrir los cuerpos.
En esa causa aparecían desde el comienzo referencias a un centro de detención sobre la calle Bacacay, como otro centro clandestino controlado por la SIDE. No se sabía su ubicación. En una causa de la década del 70, los propios agentes de la SIDE mencionaron la existencia de la base Bacacay. Un universo de víctimas describía sus lugares de detención, pero la descripción no coincidía con la de Orletti. Hablaban de un pequeño sótano donde habían estado detenidas.
Hasta que un informe desclasificado de la CIA permitió identificar en 2020 la dirección: Bacacay 3570. Ese documento menciona que el diplomático argentino Héctor Hidalgo Solá, secuestrado por la dictadura, había estado detenido en la casa de esa dirección, a la que mencionaban como una de las bases de la banda de los Gordon. En rigor, Hidalgo Solá fue visto en la ESMA, no allí, pero el documento secreto permitió ubicar la dirección precisa. Muchas víctimas declararon durante la pandemia en el juzgado de Rafecas, por Zoom. Muchos estaban en España, Francia, en Uruguay y dijeron recordar un pequeño sótano.

