
En los últimos días se ha visto, sobre todo en los barrios periféricos al centro de la ciudad, móviles y efectivos policiales realizando tareas de prevención en los barrios. Es sabido que ha aumentado considerablemente la cantidad de ilícitos en la ciudad, y el hartazgo de las autoridades políticas que entre otras medidas resolvió un enroque de comisarios. En realidad, de acuerdo a versiones trascendidas y anticipadas por Cañuelas Digital, la intención fue correr al comisario Gularte de la Comisaría 1°.
Asimismo, el comisario Pérez y los jefes de Máximo Paz, de la DDI y del Comando, recibieron instrucciones en el sentido de evitar por todos los medios que sigan los robos en todas sus formas, como hasta ahora.
El comisario Silveyra, jefe policial de la Comunal aceptó que personal del Comando de Patrullas está identificando personas que actúen con algún grado de sospecha y, en todo caso, requisando bolsas, mochilas o carteras.

En general los vehículos en la mira parecieran ser las motos. Últimamente se han robado varias, así como también bicicletas. Ni siquiera aquellas que tienen importante nivel de deterioro se están salvando, baste recordar la sustraída a un empleado del cementerio local.
La orden más específica fue «chorro conocido es revisado y se le consulta en qué anda» . Esto significa que, como es obvio que son archiconocidos los ladrones que entran al calabozo y es liberado al día siguiente o dos días por la justicia, se los debe detener, revisar e interrogar acerca de su actividad en el momento de ser identificado, «sabemos que el 90% de los chorritos vuelve a reincidir, es por eso que tenemos que engancharlos antes».
«Esperamos no molestar demasiado y que no salgan a decir que paramos «por portación de caras». Se debe esto a que cada vez que se implementan estas acciones detienen a determinados patrones de jóvenes, lo que se interpreta siempre como discriminación.
En conclusión, ojalá tengan buenos resultados. La población lo exige y la política lo ordena.
