Declaró y quedó detenido
Miguel Rial, de 23 años de edad, es el joven que había denunciado el 10 de agosto pasado que malvivientes habían ingresado en su propiedad en que vive, en Los Campitos, y le habían robado un Peugeot 208, una mochila que había en el interior con $ 700.000 y una moto.

Varios días después otra noticia policial daba cuenta que en Cañuelas la Policía de La Matanza alcanzó a un automóvil que venían persiguiendo desde Villa Celina. El auto, un Peugeot 208 gris, tenía pedido de secuestro por estar involucrado en un hecho de estafa tramitado ante la Unidad Fiscal de aquel distrito. Quien conducía este auto buscado era el mismo Miguel Rial. Y no sólo eso, debajo del asiento llevaba un arma de guerra con numeración limada. Una pistola 9 mm similar a las usadas por la Policía Federal. La causa originada en Cañuelas, en paralelo a la de Matanza, recayó en la Fiscalía 2 de la Dra. Norma Pippo quien la caratuló como «portación ilegal de arma de guerra».

Esto sólo, alcanzó para que los últimos días de la semana anterior, la fiscal dejara detenido al acusado, luego de tomarle declaración indagatoria. En primer lugar llamó la atención en el ambiente judicial que Rial no se haya negado a declarar, ya que tiene defensor oficial y éste lo que siempre hace en primer lugar, es aconsejar que no declaren para ganar tiempo para preparar la defensa. No obstante fuentes cercanas a esa defensa admitieron que «lo hicieron ya que por el delito reprochado era lógico que quedara detenido.«
El Código indica que sólo podrán ser excarcelables aquellos procesados por delitos cuyas penas mínimas sean menores a 3 años. Y, como en este caso la Portación iIegal de Arma de Guerra tiene un mínimo de 4 años, era esperable que no quedara en libertad.
«Es de esperar, ahora, que la defensa logre el cambio de carátula» decían, ya que es improbable descartar la portación, la numeración limada, y la falta de autorización legal para llevarla consigo. La declaración de Rial en sede fiscal, en el sentido que dijo que «el arma me la prestó un amigo. Quedé con miedo luego de que me robaran», no cambió para nada la situación del imputado.
