75 años de historia, servicio y fe que los Oblatos Diocesanos celebran mirando al pasado con gratitud y al futuro con esperanza.

La celebración tiene a Cañuelas como uno de sus lugares centrales. El Año Jubilar comenzó el 1 de febrero y se extenderá hasta el 30 de enero de 2027. El próximo 15 de agosto será una de las fechas principales del calendario jubilar.

Los Oblatos Diocesanos transitan un tiempo especialmente significativo: durante 2026 celebran el 75° aniversario de la fundación del Instituto Secular Oblatos Diocesanos, una historia de servicio pastoral y compromiso con la Iglesia que comenzó en la provincia de Buenos Aires y que actualmente se extiende a distintos países de América Latina.

Con motivo de este aniversario, el Instituto inició un Año Jubilar, que comenzó el domingo 1 de febrero en la capilla Nuestra Señora de la Asunción de la Casa Principal San Esteban, en Cañuelas, y se prolongará hasta el 30 de enero de 2027.

La obra fue fundada en Ciudadela por el presbítero Agustín B. Elizalde, figura central en los orígenes de esta familia espiritual. A 75 años de aquel comienzo, el jubileo representa una oportunidad para mirar el camino recorrido, agradecer a quienes formaron parte de la historia y renovar el compromiso con la misión evangelizadora.

Un año para agradecer y renovar la misión

Las actividades jubilares comenzaron con ejercicios espirituales desarrollados entre el 24 y el 28 de enero, predicados por el padre Fabián Urueña. La reflexión estuvo centrada en la exhortación apostólica Dilexi Te del papa León XIV y en el testimonio de amor hacia los pobres dejado por el padre Elizalde.

Como parte de ese camino preparatorio, los participantes realizaron una peregrinación que tuvo como primera escala el Cementerio Municipal de Cañuelas, donde se rezó en memoria de quienes fueron protagonistas de la historia del Instituto y ya fallecieron.

Luego, la peregrinación continuó hacia la Casa de Nuestra Madre de Luján, donde se celebró la Eucaristía en acción de gracias. La jornada concluyó en la parroquia Santa Juana de Arco, junto a los restos del padre Agustín B. Elizalde, en un gesto de gratitud y reconocimiento a quien dio origen a esta obra.

Cañuelas, escenario de una historia de fe

La presencia de los Oblatos Diocesanos en Cañuelas convierte a la ciudad en un punto especialmente vinculado con esta celebración. La Casa Principal San Esteban es uno de los espacios desde donde se desarrolla la vida y la misión del Instituto y fue precisamente allí donde se abrió oficialmente este tiempo jubilar.

El aniversario también permite recuperar la trayectoria de una institución que, desde sus comienzos, buscó promover una vida de entrega al servicio de la Iglesia y de las comunidades.

Actualmente, los Oblatos Diocesanos están presentes en cuatro países y en veinte diócesis de América Latina, expresión de una misión que trascendió las fronteras del lugar donde nació.

Una celebración que mira hacia el futuro

Más que una conmemoración histórica, el Año Jubilar propone un tiempo de memoria agradecida, oración y renovación. Los 75 años permiten reconocer el camino realizado, recordar a quienes dejaron su huella y, al mismo tiempo, proyectar la misión de los Oblatos Diocesanos hacia las próximas generaciones.

El 15 de agosto, en el marco de la celebración de la Asunción de la Virgen María, será uno de los momentos centrales previstos dentro del calendario jubilar. El Año Jubilar continuará hasta enero de 2027, cuando se conmemorará oficialmente el cierre de este período especial.

Para Cañuelas, la celebración representa además la oportunidad de poner en valor una presencia religiosa que forma parte de la identidad local y que, desde hace décadas, mantiene una estrecha vinculación con la vida pastoral y comunitaria de la ciudad.

Fuente: AICA.