Adultos de la comunidad advierten que tienen entre sus seguidores a chicos y chicas en edad de escuela primaria. La preocupación aumenta al observar que algunas de sus publicaciones reciben comentarios de sus propios padres y madres, sin que parezcan advertir los riesgos de la exposición digital.

Polo Tecnológico

La presencia de niños y niñas de Cañuelas menores de 12 años en las redes sociales genera preocupación y abre un interrogante sobre el papel de las familias en la protección de las infancias en el entorno digital. Adultos responsables de la comunidad hicieron llegar a Cañuelas Digital sus observaciones sobre la creciente presencia de chicos y chicas de edad escolar en estas plataformas. Según relataron, entre sus seguidores aparecen cuentas de menores de 12 años que publican fotografías, videos y contenidos de su vida cotidiana. Desde este medio hemos podido confirmar la información recibida.

Lo que más llama la atención de estos testimonios es que algunas de esas publicaciones reciben comentarios de sus propios padres o madres, quienes celebran el contenido compartido por sus hijos. La situación plantea una pregunta que merece atención: ¿somos conscientes de quiénes pueden ver, guardar y compartir las imágenes que los chicos publican en Internet?

Una infancia cada vez más expuesta

El acceso temprano a las redes sociales plantea desafíos que van mucho más allá del tiempo que los chicos pasan frente a una pantalla. A edades en las que todavía están desarrollando herramientas para reconocer situaciones de riesgo, pueden no dimensionar las consecuencias de compartir información personal o interactuar con desconocidos.

El relevamiento Kids Online Argentina 2025, impulsado por UNICEF y UNESCO, analizó el uso de Internet y las experiencias digitales de chicos, chicas y adolescentes. Sus resultados reflejan la presencia de las redes sociales en la vida cotidiana desde edades tempranas.

Sin embargo, contar con una cuenta no significa necesariamente comprender cómo funcionan la privacidad, la circulación de imágenes o los mecanismos de manipulación que pueden utilizar algunas personas en Internet.

Los riesgos detrás de una publicación

Una fotografía o un video que parece inocente puede llegar a personas ajenas al círculo familiar. Si el perfil es público o acepta contactos desconocidos, el material puede guardarse, reproducirse o difundirse fuera del contexto en el que fue publicado.

También pueden quedar expuestos datos sobre la escuela a la que asisten los chicos, los lugares que frecuentan, sus horarios y sus rutinas.

Entre los peligros que advierten los organismos especializados se encuentra el grooming, una forma de acoso sexual en la que una persona adulta establece contacto con un menor a través de medios digitales para ganarse su confianza y manipularlo con fines sexuales.

Esto no significa que toda cuenta infantil implique una situación de abuso. La preocupación está en la posibilidad de que una exposición sin acompañamiento adulto facilite contactos peligrosos y situaciones para las que los chicos todavía no cuentan con herramientas suficientes.

El papel de los adultos: acompañar también es poner límites

Los testimonios recibidos ponen el foco en una cuestión fundamental: la responsabilidad de los padres, madres y otros adultos a cargo del cuidado de los menores.

Acompañar a los hijos en el mundo digital no consiste solamente en permitirles utilizar una plataforma o reaccionar con entusiasmo ante sus publicaciones. También implica conocer las condiciones de privacidad, saber quiénes pueden acceder al contenido y explicar por qué es necesario proteger la intimidad.

La publicación de imágenes de los hijos por parte de sus propios familiares, una práctica conocida como sharenting, también puede contribuir a una exposición que los chicos no siempre están en condiciones de comprender o decidir.

Por eso, el acompañamiento adulto debe incluir límites claros, diálogo y educación digital, sin culpabilizar a los menores por sus conductas en Internet.

Qué pueden hacer las familias

Entre las principales recomendaciones de prevención se encuentran:

  • Respetar las edades recomendadas: las orientaciones oficiales aconsejan evitar el acceso a redes sociales antes de los 12 años.
  • Configurar adecuadamente la privacidad: limitar el acceso a las publicaciones y revisar quiénes integran las listas de seguidores.
  • Evitar la exposición de datos personales: no publicar domicilios, ubicaciones en tiempo real, horarios ni información que permita identificar las rutinas de los chicos.
  • Hablar sobre los contactos desconocidos: enseñarles que no todas las personas que aparecen detrás de un perfil son quienes dicen ser.
  • Promover la confianza: dejar claro que pueden contar cualquier situación incómoda o sospechosa sin temor a ser castigados.
  • Supervisar y acompañar: conocer las aplicaciones que utilizan y establecer reglas acordes con su edad y madurez.

Una advertencia para toda la comunidad

La presencia de niños y niñas menores de 12 años en las redes sociales no debería abordarse desde el señalamiento individual ni desde el miedo, sino desde la prevención y la responsabilidad compartida.

Los chicos tienen derecho a crecer protegidos, a que se respete su intimidad y a recibir orientación para desenvolverse en un entorno digital que presenta oportunidades, pero también riesgos.

La preocupación expresada por adultos de Cañuelas invita a abrir una conversación necesaria entre las familias, las escuelas y la comunidad.

Antes de celebrar una publicación de nuestros hijos, vale la pena detenerse y preguntarse: ¿quién más puede estar mirando, guardando o compartiendo esas imágenes?