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Una nueva conducta social que se ha instalado en torno al consumo de cocaína

Karen, Yanina y Anto son tres chicas de Cañuelas que tienen algunas cosas en común. Tienen entre 19 y 22 años, no trabajan, no terminaron la secundaria, son adictas a la cocaína y además, ejercen la prostitución para conseguir droga. Viven en barrios distintos pero se conocen y son hasta compinches. Libertad, 1° de Mayo y Los Aromos son los barrios por los que cada una transita.

Este medio había informado ya sobre este fenómeno social de trueque de sexo por bolsitas de droga. Nos lo había contado un vendedor y ahora, pudimos dar con tres de ellas y conocer cómo lo hacen. La forma es básicamente la misma. No dan su número de celular hasta después del primer encuentro personal. El contacto entre los interesados se da pasando el nombre y el perfil de Facebook. Les mandan un mensaje privado y “a esperar”. Sólo responderán cuando “necesiten” una bolsita.

Parte del Chat con Anto

En ese momento, y según la ansiedad sufrida o el nivel de abstinencia, intentarán encontrarse “ya” con quien busca sexo. Frases como: “vos consumís?, necesito plata, quiero 1.000, necesito una bolsa o dónde estás?“ Serán la respuesta. No hay saludo ni intento de congraciarse. El asunto debe resolverse rápido. Si ellas contestan es porque quieren consumir en “ese” momento. Y si la respuesta del cliente no es positiva y rápida buscarán en otro de los mensajes recibidos. Así hasta que alguno satisfaga sus necesidades.

A pesar de todo hay  pequeñas diferencias entre ellas. Si el encuentro es con Karen, alcanzará con que  lleven dinero  a cambio de un ratito de sexo en su casa o en un auto en alguna calle de las afueras. Pero antes, el ocasional cliente deberá ir a la casa del vendedor de cocaína a comprar una bolsita. Aproximadamente un gramo de polvo blanco a mil o dos mil pesos según le “pinte”. No hará preguntas ni pondrá reparos. Pero Karen no se baja. Ella no quiere problemas con la policía, ni que nadie la vea. Si el cliente quiere sexo él deberá hacer eso.

Con Yanina el “negocio” es distinto. Ella ni sube al auto. Da las indicaciones y el cliente debe pagar el tiempo de sexo con “la bolsita”. Dónde la compren o a cuánto no es su problema. No hay negocio si no es así, no le interesa el efectivo sino la droga. Espera en su casa al hombre con su dosis de cocaína y en 10 o 15 minutos todo habrá pasado.

Anto, en cambio, suele tener conductas más pícaras. Nos cuentan que, en varias ocasiones repitió la escena de hacer bajar al cliente a comprar la bolsita, y cuando éste volvía decía: “esperame acá un minuto que me llama una amiga y vuelvo”, se mete en una casa y nunca vuelve a salir. Claro, el tipo no quiere líos y se va enojado pero sin discutir. Sólo, sin sexo y sin plata. En caso de que se le complique y eso no resulte, Anto realiza el servicio , de mala gana y apurada.

Lo común es que en todos los casos los encuentros son exprés. Luego del primer encuentro personal, entonces darán su número de teléfono. El contacto entonces empezará a ser más fluido. Si el cliente también consume, los encuentros serán, en adelante, más amistosos. Inclusive ellas podrán visitarlo pero siempre “a cambio de”. Y el ritual de drogarse podrá ser compartido.

Qué dice la Psicología

Lucía Saraví
Psicóloga Social y Operador en Adicciones

Sobre esta realidad que hemos relatado, consultamos a Lucía Saraví, Psicóloga Social y Operadora en Adicciones. Le preguntamos acerca de los síntomas que produce la cocaína desde lo mental, los de la abstinencia y si ella cree que en el caso de las jóvenes citadas existe prostitución sólo por la necesidad de conseguir la droga o por un acto prostitutivo. Nos relató:

«El consumo de cocaína produce una variedad de estados mentales y motores.  Por lo general, actúa como energizante, a quienes la consumen los pone en un estado de excitación psíquico y motriz.  Aunque  es relativo a cada uno de los protagonistas que experimentan la adicción.

A algunos les genera cometer actos delictivos; a otros los desinhibe, a otros les genera -por ejemplo- esta situación de prostituirse, de hacer cosas que en otras instancias no harían.

En cuanto a si ¿son prostitutas? O en realidad lo hacen por un acto prostitutivo más allá de la cuestión de querer consumir la droga?, o lo hacen porque realmente la droga los lleva a situación?

 Es una delgada línea roja yo te diría, porque la droga y querer consumir esa droga los lleva a cometer actos que no cometerían si no tuvieran la adicción. Si no estuvieran en el acto adictivo o en el círculo adictivo, o sea que es una pregunta como muy finita.

Igual si me lo preguntas a mí como profesional, yo creo que hay algo de una cuestión prostitutiva que está como por debajo. No todas las personas se prostituyen para lograr obtener cocaína. Hay otras que roban, hay otras que hacen diversas cosas, hay gente que trabaja para sostener la adicción. Hay individuos  que viven trabajando  y produciendo dinero  para consumir cocaína. He conocido muchos casos en que no necesariamente necesitan  prostituirse para obtener una bolsita de cocaína como explicás en el informe.

En cuanto a la existencia, en estás situaciones descriptas, de una cuestión cómo acto prostitutivo  o no; la razón inconsciente es propia de cada sujeto, en un sujeto puede ser búsqueda de principio de placer  y en otro sujeto puede ser tendencia a la repetición o al daño. En cada sujeto el inconsciente se manifiesta de forma distinta, somos todos subjetividades, personas diferentes. Yo lo que te argumento es que hay algo del orden del inconsciente de cada sujeto para apropiarse de lo que tiene que ver con lo adictivo, por ejemplo la búsqueda a través de lo prostitutivo, lo que se juega inconscientemente en cada sujeto no lo podemos saber, a no ser en un trabajo terapéutico,  eso es propio de cada psiquismo,   así funciona el inconsciente y la construcción mental de cada persona.

En cuanto a los síntomas de la abstinencia, produce variadas cuestiones.  La abstinencia produce estados de  excitación psicomotriz, insomnio, produce temblores, dejan de comer, en algunas situaciones genera estados depresivos, desórdenes en general. En cada paciente produce cosas distintas y también está vinculado con otro tipo de adicciones que puedan tener agregadas al  consumo de cocaína se puede sumar, por ejemplo alcohol, o psicofármacos, cómo ser el  Clonazepam (Rivotril). Los pacientes adictos suelen hacer mezclas, no sólo consumir cocaína. O sea que las sensaciones que le producen y lo que les produce la abstinencia puede variar absolutamente en cada uno. Cada adicto, cada cocainómano es distinto. Aunque por supuesto, es una sustancia energizante, no es depresora como el alcohol,  sino que los pone hacia arriba, es excitante.

Como la droga, que al tener un sistema de acción sobre el sistema nervioso,  va a producir una cuestión absolutamente distinta en cada individuo,  la abstinencia es igual. Hay parámetros que se repiten pero suele haber variaciones de conducta dentro de los diferentes grupos de consumo, de acuerdo a lo que se ha consumido y las características personales de cada uno de ellos.  He visto gente con abstinencia de hasta ocho meses, o de  un año, les produce hasta insomnio siete u ocho meses después, capaz que varios meses después han dejado de dormir y está vinculado con una recaída. Todos estos son temas hablados con grupos interdisciplinarios de expertos en Salud Mental.»