PODRÍA PASAR HASTA 15 AÑOS EN PRISIÓN
El juez Carlos Bruniard ha dictado el procesamiento del empresario Marcelo Porcel, de 51 años, imputándolo como presunto autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante, corrupción de menores y producción de imágenes explícitas con fines sexuales. La causa involucra a diez adolescentes que eran compañeros de colegio de su hijo en la institución Palermo Chico y que tenían entre 13 y 14 años cuando ocurrieron los hechos.

La resolución judicial subraya que la gravedad de los delitos se ve acentuada por varios factores agravantes: haber sido cometidos contra menores de trece años en algunos casos, el aprovechamiento de una situación de guarda y confianza, y la concurrencia de los distintos delitos entre sí. Como parte del procesamiento, el magistrado ordenó un embargo sobre los bienes de Porcel por un valor de $111.564.950, además de la prohibición de abandonar el país y la inmediata retención de su pasaporte. Adicionalmente, se le impuso la restricción de no poder ausentarse de su domicilio por más de 24 horas, bajo la advertencia de ordenar su captura inmediata en caso de incumplimiento.
Durante su declaración indagatoria, realizada el pasado 18 de marzo, Porcel se declaró «inocente». Sin embargo, las denuncias, que abarcan un período comprendido entre 2022 y 2024, describen un patrón de conductas sistemáticas y alarmantes. Los relatos de las víctimas, que fueron emergiendo a medida que los jóvenes crecían, son consistentes y detallan un modus operandi específico.
Según consta en el expediente y testimonios de las familias, Porcel se involucraba activamente en las actividades escolares, como los partidos de fútbol, y organizaba reuniones en su casa. En estos encuentros, presuntamente proveía alcohol a los menores e incluso les pagaba para que asistieran, facilitando su transporte mediante aplicaciones de vehículos. Las acusaciones centrales describen cómo, bajo el pretexto de realizar masajes con «aceites especiales» después de la actividad deportiva, se producían tocamientos en zonas íntimas. La consistencia de los relatos ha sido un pilar en la investigación.

La defensa del empresario ya ha cuestionado el procesamiento dictado por Bruniard y anticipó que apelará la medida dentro de los plazos legales establecidos. El caso también ha tenido consecuencias para el entorno familiar de Porcel, ya que a dos de sus hijos se les impidió continuar sus estudios en el colegio Palermo Chico y, posteriormente, otra institución religiosa les negó la matrícula debido a la presión de la comunidad educativa.
