HOY: LA RONDA POLICIAL
La ronda policial de los pueblos: cuando el vigilante recorría las calles de noche
Mucho antes de las cámaras de seguridad, los teléfonos celulares y los sistemas de monitoreo, la tranquilidad de los pueblos dependía en gran medida de la llamada ronda policial. Era una imagen habitual de las noches durante buena parte del siglo XX: el agente caminando lentamente por las calles de tierra, atento a cualquier movimiento extraño mientras los vecinos descansaban.
En localidades como Cañuelas, al igual que tantos otros pueblos bonaerenses, la ronda era una tarea fundamental de prevención. Los efectivos recorrían a pie varias cuadras, verificaban que los comercios estuvieran cerrados, observaban movimientos sospechosos y controlaban que todo estuviera en orden en la localidad. El policía era conocido, había muy pocos y eran las personas en las que se confiaba absolutamente.
En muchos lugares, especialmente hasta las décadas de 1950 y 1960, también existía la figura del sereno, encargado de vigilar durante la noche. Si bien no encontramos información certera sobre esto, sabemos que es muy probable que sí, sobre todo a finales del SXIX y principios del XX. Portaba un silbato, una linterna y, en algunos casos, una cachiporra. Su presencia era tan conocida que los vecinos reconocían el sonido de sus pasos o de su silbato marcando las horas.
En los pueblos rurales también eran frecuentes las rondas a caballo. Los agentes recorrían caminos vecinales, estaciones ferroviarias, galpones y zonas alejadas donde los vehículos no podían circular con facilidad.
Las patrullas nocturnas tenían además una función social: conocían a cada vecino, sabían quién llegaba tarde del trabajo, quién estaba enfermo o qué familia necesitaba ayuda. La policía formaba parte de la vida cotidiana del pueblo.
Un recuerdo imborrable
Para quienes crecieron entre las décadas de 1940 y 1980, la ronda policial simboliza una época en la que las noches eran silenciosas y el paso del vigilante generaba una sensación de tranquilidad. Era común escuchar a los mayores decir: «Ya pasó la ronda» antes de irse a dormir.
Hoy las tecnologías han cambiado la forma de prevenir el delito, pero la imagen del policía caminando bajo la luz tenue de los faroles o recorriendo las calles de tierra sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de los pueblos argentinos.

