Estuvo desde el inicio de la Pandemia en la primera línea de atención a enfermos.

Micaela Iñiguez, 38 años, oriunda de nuestra ciudad. Hija de Sergio Iñiguez y Guillermina Pérez, quienes representan a dos tradicionales y reconocidas familias de nuestra ciudad. Querida por todos sus pacientes, amigos y allegados. Supo ganarse la simpatía de todos por su humildad, su empatía y su profesionalismo. En una charla con Cañuelas Digital, Micaela rememora cada momento y cada sentimiento de aquel horrible tiempo. En el que, extenuados, eran el engranaje más valioso para evitar males y consecuencias peores. Las emociones multivalentes. La pérdida de amigos o compañeros de trabajo. Los aplausos de la gente a las 21.00 y el olvido en que quedaron tiempo después. Los cuidados y las prevenciones.

CD: Bueno Micaela, cuando te hablan de Covid, pandemia, cuarentena ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza?

Micaela Iñiguez: Miedo, incertidumbre, porque el desconocimiento te lleva a eso… y como fue algo inesperado, un tema que no contaba con información en ningún libro o documento para entender a lo que te enfrentabas y cómo debías manejarte, te generaba terror, esa es la palabra.

CD: Vos tenías información de España que te llegaba

Si, información fuerte y penosa, donde todos los centros de salud se colapsaron de forma rápida de gente que terminaba en UCI (UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS) conectada en un respirador, y se lo sacaban porque atrás venía un paciente más joven, sin comorbilidades, y tenían que desconectarlo para darle la posibilidad al otro

CD: Vos te imaginas que a vos te hicieran tomar una decisión en esas condiciones o que te hubieran hecho tomar una decisión con esas pautas

Si, en ese momento me imaginé que podía llegar a pasar, pero bueno, al no ser terapista sabía que no iba a tener que tomar esa decisión, pero no teníamos que olvidarnos que desde que esta pandemia arrancó, debía prevalecer el cuidado del personal de salud, donde en estos casos debes olvidarte de la urgencia y de la emergencia, situación muy difícil…  porque uno cuando ve una persona que no puede respirar lo primero que quiere hacer es salvarla, y la única manera cuando con fármacos no respondía era intubándola y conectándolo al respirador… y sabías que eso no lo podías hacer a la ligera , porque primero tenías que ponerte todo el equipo de protección personal para poder asistir a ese paciente sin contagiarte, o sea la urgencia y la emergencia en estos casos no existe, acá el paradigma cambiaba y era primero vos y después el paciente.

CD: Cuánto tiempo pasaba hasta que te podrías encargar del paciente?

Y ya a lo último eran minutos, porque lo tenías muy internalizado, pero al principio costó porque era todo nuevo.. había que ponerse un overol por encima del ambo, un camisolín arriba, antiparras, mascarillas, doble barbijo, dos pares de guantes, uno por dentro del camisolín otro por afuera, ser muy minuciosos al momento de sacarte ese equipo de protección personal para no contagiarte vos y evitar el riesgo de llevarlo a tu casa… a tu familia. Entonces había que pensar cómo te vestías y cómo te desvestías, era todo muy calculado.

CD: Cómo fue tu primer encuentro con un paciente Covid positivo?

Fue como que no lo podía creer, porque lo teníamos encima y como que se nos vino la ola, viste cuando decís «está el mar calmo» y de repente se te viene la ola, porque detrás de ese primer caso aparecieron miles.

CD: ¿Cómo era un día en la guardia?

Una locura, todo el tiempo, tratando de contener a la gente en la desesperación…capaz que tenían fiebre por una faringitis, y ya era covid…entonces para darles calma había que revisar al paciente, determinar si podía llegar a ser covid o no y explicarles que si bien estábamos transitando una pandemia no siempre la fiebre era sinónimo de covid. Asi todo, la gente colaboró mucho, cuidándose y quedándose en casa, donde solamente salían a trabajar los esenciales, la utilización del barbijo, el distanciamiento social, etc etc.  

CD: Vos estabas seguramente 24hs entre gente, yo recuerdo que nosotros cuando salíamos veíamos a otra persona al lado o cerca  y nos espantábamos, teníamos terror de estar cerca de una persona. ¿Qué emociones o qué conjunto de emociones recordas vos que te pasaban por la mente estando 24hs entre gente que te podía contagiar?

Al principio cuando te encuentras inmerso en algo desconocido, uno siente miedo, y es normal, pero ya después con el pasar de los días y ser tan intensos, es como que te vas acostumbrando de a poco,  y cuando te quisiste acordar ya pasó un mes, un año, dos años de que estás haciendo todos los días lo mismo, con el mismo cuidado y te empiezas a relajar mas

La mejor manera que encontré para cuidarme del contagio fue tomar a cada paciente que tenía adelante, o cada compañero inclusive, como covid +… Entonces no se compartía mate, había distanciamiento entre nosotros, todo paciente por más que viniera a consultar por un síntoma que no entraba dentro de los que todos conocíamos como compatible…haba que mentalizarse que era covid, y se tomaba el cuidado como si lo fuera.. después si no era…buenísimo. Pero se tenían los recaudos como si lo fueran, para evitar justamente los contagios.

CD: ¿cómo era la relación que se establecía con esos pacientes que podían sobrevivir o no?

Se les notaba el miedo, el hecho de que te diera positivo, al principio era sinónimo de.. “me voy a morir” Se pensaba así porque la tasa de mortalidad era muy alta, no había vacunas, no había un patrón establecido de paciente de riesgo entonces la ecuación era:» tengo covid- soy covid positivo, igual me voy a morir.»  Las cifras de contagio y mortalidad eran reflejadas todo el tiempo por los medios de comunicación, y eso generaba muchísimo miedo.

En cañuelas tuvimos la suerte de contar con el trabajo de una profesional Epidemióloga que supo llevar adelante con mucho trabajo, adelantándose a lo venidero y evitando el peor escenario.

CD: ¿Y cómo te relacionabas vos? vos eras, digamos, el bastón de ese paciente

Trataba de contenerlo, de explicarle que no todos los casos eran iguales…que al no tener antecedentes patológicos, comorbilidades digamos, podía que el desenlace no sea ese, que confiara, que no a todas las personas les pasaba eso. Uno trataba de acompañarlos, aunque el miedo es inevitable por más que le digas lo que le digas. Porque internamente sabias que el desenlace era una lotería tanto para los pacientes que eran de riesgo como los que no.

CD: Pero desde lo afectivo digo, ¿se establecía una conexión con el paciente o no?

Con algunos sí, con otros no, porque la mayoría que llegaba al hospital es porque verdaderamente estaba mal, entonces no te daba tiempo de hacer esa relación médico-paciente y poderlo contener, había que resolver. Sí me pasó con mucha gente, a la cual yo le hacía seguimiento por teléfono para ver cómo estaban, y de esa forma si pude establecer otro tipo de relación y de contención, ya uno estaba como más relajado por el correr de los meses, con más información, entonces le podías transmitir esa tranquilidad la cual con desconocimiento es imposible.

CD: ¿Cuál fue el momento o los momentos más dolorosos para vos? en esta etapa de Covid

Cuando perdimos compañeros de trabajo, eso fue lo más doloroso, uno de ellos fue el Dr. Bornes…yo hablé con él media hora antes de que falleciera por mensaje. Me había enterado que era covid positivo, le mande un mensaje, me contestó y me dijo que la estaba pasando mal, que le costaba mucho respirar, que le dolía muchísimo el cuerpo (mialgias), una cefalea terrible y a la media hora…me entero que lo derivan de urgencia del Hospital de San Vicente, donde él vivía, al Hospital Cuenca Alta, y en breve tiempo me entero que falleció… quedé en shock… no lo podía creer.

Y otro de los casos que más me impactó fue la pérdida de Fabián Britos que se desempeñaba como chofer de ambulancia y pese a que me tocó hacerle el seguimiento telefónico y hablar todos los días con él donde me contaba que lo estaba llevando dentro de todo bien, un día ya no atiende la llamada y me entero que durante la noche se descompensa, lo llevan al hospital, tuvieron que someterlo a la asistencia respiratoria mecánica y luego de pelearla unos días el covid nuevamente nos arrebata a otro compañero

CD: ¿y podes rescatar momentos gratificantes si los hubo?

Si, compañeros que cayeron y se recuperaron, la pasaron mal… pero que se recuperaron, poder verlos de nuevo firmes y trabajando con ganas es admirable, porque también te queda el miedo de «Y si me vuelve a agarrar, ¿qué va a pasar?  o sea, le ponían toda la voluntad, incluso hasta con más empatía… porque ellos mismos lo vivieron, lo sufrieron, y experimentaron, entonces Les permitía ver la realidad desde la mirada de paciente y podían incluso contener de una manera distinta. Tuve muchos compañeros complicados que por suerte salieron adelante

CD: Entre los profesionales de la salud, se establecía una especie de «conjunto armónico» así de equipo, de grupo o funcionaba cada uno de forma independiente?

No.. no! más que nunca en esta situación se vio reflejada la unión, nos cuidábamos mucho entre nosotros. Desde mi experiencia puedo decir que hubo más equipo que de costumbre

CD: ¿qué significaron para vos aquellos famosos aplausos de las 21hs?

La verdad que raro, incluso si coincidía de salir a un auxilio a esa hora o volver del mismo, y ver la gente aplaudiendo desde la puerta de su casa era algo que jamás lo hubiera imaginado, lo veíamos todas las noches por los medios televisivos, se escuchaba desde  la puerta del hospital a todos los vecinos aplaudir ..pero después como que se dio vuelta, sin generalizar… mucha gente que aplaudía empezó a ver al personal de salud como personal de riesgo para causar el contagio… el enemigo… donde muchos sufrieron hechos de violencia y discriminación por la sencilla razón de ser personal de salud y entonces es como que me quedó un vacío.. que no lo logro entender todavía.

CD: ¿cómo es eso que se dio vuelta?

Pasaron de ser héroes a ser enemigos. A muchos no se les permitía el ingreso al edificio donde vivían y se los discriminaban.

CD: Cuando vos estabas ahí en «la trinchera» como se dice o se decía, ¿qué lugar ocupaba en tu mente, en tu pensamiento, en tus reflexiones tu familia?

A mi familia no la veía, tenía terror de contagiarlos, terror…entonces si los llamaba por teléfono, o hacíamos video llamadas… pero mi recorrido era del hospital a mi casa y de mi casa al hospital, por más recaudos que uno tomara no me quería jugar a visitarlos por miedo a ser asintomática, o estar en transición de empezar con los síntomas y contagiarlos, entonces no los veía. Hablábamos si todos los días, pero no los veía.

CD: ¿Qué perdiste y que ganaste como profesional durante la pandemia?

¿Qué perdí? Momentos y horas de vida con la gente que queremos que jamás podremos recuperar.

qué gane? Valorar más el abrazo, el beso, el saludo a través del contacto, los encuentros con familiares y amigos, compartir nuevamente un mate y haber sido útil en una experiencia penosa e impensada, que nos tomó de sorpresa

CD: ¿y como ser humano cómo influyó todo el proceso?

Como ser humano me dejó una gran enseñanza, creo q siempre debe ser el resultado de lo malo que puede aparecer a lo largo de nuestro paso por la vida… en lo personal aprendí a tener  más  empatía, a cuidarme un poco más, y priorizarme en ciertos aspectos… porque ahora fue el covid pero mañana puede ser otra cosa, a extrañar cosas cotidianas, a darle más significado a la vida,

CD: ¿Hay alguien o algunos a quienes recordás especialmente de ese momento, compañero, paciente que estén vivos o no?

SI, uno de ellos que gracias a Dios está vivo y es mi compañero actualmente, fue uno de los primeros casos en dar positivo de covid cercano a mi persona el cual tenía como factor de riesgo el sobrepeso,  y el desconocimiento de esto inesperado, hizo que estuviera 90 días internado sin ver a las hijas, a su mujer, a su padre…  viendo solamente una enfermera entrar a hacerle los controles dejarle el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena, donde solo restaba aguardar que el tiempo pase, rezar que no se presenten complicaciones y mirar por la ventana del hospital las palomas que lo visitaban del otro lado del vidrio….terrible….90 días es un montón de tiempo alejado de tus seres más amados

CD: ¿cuál es tu sueño con respecto a Micaela mujer y respecto a Micaela Doctora?

Micaela mujer, convertirme en ejemplo para mi hija,… ser mejor persona y superarme día a día.

Y como Micaela Doctora esforzarme aún más para alcanzar la excelencia en la profesión que elegí, no tengo claro si eso es posible, pero lo intento día a día.