CLAUSURARON EL COMERCIO. TAMBIÉN HALLARON SUCIEDAD Y DESORDEN

El 17/11personal de inspecciones de la Municipalidad hicimos una inspección de rutina en la distribuidora mayorista de Moreno 417 esq. Basavilbaso, negocio de muchos años, propiedad de  José González. Todo se habría originado en denuncias de vecinos que vieron y fotografiaron ratas en el edificio del negocio y acudieron a los medios. A partir de allí es habría tomado estado público.

En aquel momento de la primera inspección los inspectores de comercio pudieron observar desorden, falta de higiene, excrementos de roedores y una acumulación de mercadería en forma incorrecta y sin espacio. Se procedió a realizar el acta de inspección y  el acta de infracción correspondiente. Se enviaron las actuaciones al Juzgado de Faltas, causa que quedó en manos del titular del Juzgado N° 1 Dr. Fabián Silvetti.

En el día de ayer los inspectores volvieron al lugar y no observaron ningún cambio en relación a lo que habían exigido, y además, no contaba con el control de plagas correspondiente.

Por tal motivo, observando que a González poco le había importado reparar las deficiencias de su comercio ni siquiera matar las ratas or salubridad,  procedieron a la clausura preventiva del comercio, y se le otorgaron 15 días a fin de regularizar la situación.

 Las actas se llevaron en el momento al Juzgado de Faltas, junto al expediente que ya estaba iniciado en el juzgado de Silvetti. Para el levantamiento de la clausura, deberá constatarse que haya cumplimentado con todo lo requerido; de no ser así, continuará  la clausura.

 Se procedió a colocar tres fajas de clausura (dos en la puerta que da al depósito y 1 en la puerta de entrada). En la tarde de ayer este medio pudo constatar que las fajas habían sido retiradas.

La existencia de roedores, quizá se desconozca, podría producir una variada gama de enfermedades. Posiblemente la más grave es el hantavirus. Compartimos un fragmento sobre la enfermedad según el Ministerio de Salud de la Nación:

 Los hantavirus se transmiten fundamentalmente por inhalación de partículas virales provenientes de las heces, orina y saliva de roedores infectados.

Otras posibles vías de transmisión son: contacto con excrementos o secreciones de ratones infectados con las mucosas conjuntival, nasal o bucal, o mordedura del roedor infectado.

La transmisión al humano generalmente ocurre al introducirse en el hábitat de los roedores en zonas suburbanas y ambientes rurales, principalmente en los peri-domicilios y durante el desarrollo de actividades laborales, recreativas, o en lugares cerrados como galpones o depósitos infestados por roedores. También existe evidencia de transmisión persona a persona, y por ello, las secreciones y otros fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos.

El síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede presentarse como un cuadro leve con un síndrome febril inespecífico o llegar hasta la manifestación más grave con insuficiencia respiratoria grave y shock cardiogénico. Los primeros síntomas son similares a un estado gripal: fiebre 38°C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea sin compromiso de vías aéreas superiores.

Seguramente, podríamos afirmar que no sólo se trata de un caso de “mugre” y desorden en el negocio, sino de la irresponsabilidad social y desinterés por evitar enfermedades a propios y terceros. Máxime cuando a 50 mts. hay un Jardín de Infantes y a menos de 100 una secundaria.