La organización asegura que durante el último mes fueron faenados entre 25 y 30 equinos y sostiene que existiría una estructura con diferentes roles. Cañuelas y Ezeiza aparecen entre las zonas mencionadas. Reclaman fiscalías especializadas y profundizar la investigación sobre el destino de la carne.

El robo de caballos volvió a quedar bajo la lupa en distintos puntos del Conurbano bonaerense. La Asociación Contra el Maltrato Animal (ACMA) advirtió sobre una serie de casos que, según sostiene, estarían vinculados con la faena clandestina de equinos y una posterior comercialización de la carne.

Entre las zonas mencionadas por la entidad aparecen Cañuelas, Ezeiza, San Vicente, Spegazzini, General Rodríguez y Pilar, donde se habrían registrado robos y hallazgos de animales faenados.

Ariel Corse, médico veterinario y presidente de ACMA, aseguró que durante el último mes la organización pudo comprobar entre 25 y 30 caballos faenados. De acuerdo con su relato, algunos de los animales pertenecían a establecimientos vinculados al polo de Cañuelas y Ezeiza y posteriormente fueron encontrados reducidos a restos en distintos sectores de La Matanza.

La entidad también señaló que entre los casos denunciados hubo animales utilizados en actividades de equinoterapia.

Una modalidad que, según ACMA, tendría distintos niveles

De acuerdo con la reconstrucción realizada por la organización, ya no se trataría solamente de robos aislados de animales.

Corse sostiene que existirían personas encargadas de observar los establecimientos rurales, identificar accesos y detectar posibles vulnerabilidades. Posteriormente actuarían grupos que ingresarían durante la noche para sustraer varios caballos, mientras que otros integrantes se ocuparían del traslado, la faena y, finalmente, de la distribución de la carne.

“Te roban de a cinco”, señaló el veterinario al referirse a la modalidad que, según ACMA, se estaría registrando en distintos puntos de la región.

La organización sostiene además que el destino de los animales debe ser investigado para determinar si existe un circuito clandestino de comercialización de carne equina.

Cañuelas, entre las zonas señaladas

La inclusión de Cañuelas entre las localidades mencionadas por ACMA adquiere especial relevancia por la importante presencia de establecimientos rurales, haras y actividades vinculadas al mundo equino.

La entidad ya viene interviniendo en causas relacionadas con el robo de caballos en el distrito. En los últimos días, ACMA destacó públicamente un procedimiento realizado por el Comando de Prevención Rural (CPR) de Cañuelas, en el marco de una investigación por hechos vinculados con equinos, en el que se recuperaron animales que quedaron bajo custodia de proteccionistas.

ACMA también señaló que continúa colaborando con investigaciones por casos de abigeato y maltrato animal a través de su equipo profesional.

El reclamo por una respuesta judicial más rápida

Uno de los principales cuestionamientos planteados por la organización está relacionado con los tiempos de las investigaciones.

Según explicó Corse, en algunos casos los propietarios habrían logrado localizar animales robados e incluso aportar información sobre los lugares donde se encontraban. Sin embargo, ACMA sostiene que entre la denuncia, la solicitud de medidas y la autorización judicial puede transcurrir un tiempo suficiente para que los animales sean trasladados o faenados.

Por ese motivo, la entidad reclama la creación de fiscalías especializadas en delitos rurales y maltrato animal, con personal que pueda intervenir específicamente ante este tipo de denuncias.

El planteo apunta también a investigar no solamente el robo de los animales, sino toda la posible cadena posterior: traslado, faena y destino de la carne.

Una investigación que busca determinar el destino de la carne

ACMA sostiene que el fenómeno requiere una investigación que vaya más allá de cada robo individual y permita determinar si existe una estructura organizada detrás de los episodios denunciados.

La organización plantea que el objetivo debe ser identificar a quienes sustraen los animales, pero también establecer dónde son trasladados, quiénes realizan la faena y cuál es el destino final de la carne.

Por el momento, las afirmaciones sobre la existencia de una estructura organizada y un circuito clandestino de comercialización forman parte de las denuncias y planteos realizados por ACMA y deberán ser determinadas por las investigaciones judiciales correspondientes.