ASÍ LO PIDIÓ EL FISCAL ANTE EL JUEZ DE LA CAUSA
El fiscal Pablo Turano solicitó la elevación a juicio oral del empresario Marcelo Porcel, acusado de corrupción de menores y de abusar sexualmente de diez alumnos del colegio Palermo Chico, quienes compartían curso con uno de sus hijos.

El requerimiento fue presentado este martes ante el juez Carlos Bruniard, quien ya había recibido una solicitud en el mismo sentido por parte del abogado querellante, Pablo Hawlena Gianotti, el pasado 17 de junio. Ahora será el turno de la defensa de Porcel, encabezada por Roberto Rallín, de expresar su posición respecto al pedido.
Días atrás, el empresario sufrió un nuevo revés judicial luego de que se confirmara que no podrá apelar ni su procesamiento ni el embargo fijado en $111.564.950. Esta resolución reforzó las expectativas de que la causa avance hacia el debate oral. Según indicaron fuentes judiciales, durante julio podría definirse mediante sorteo el tribunal que llevará adelante el juicio.
Sin embargo, la Justicia sí habilitó que Porcel continúe con su planteo en contra de la extracción de ADN para su incorporación al Registro Nacional de Datos Genéticos. La defensa sostiene que la normativa vigente al momento de la denuncia, en 2024, establecía esta obligación únicamente para personas con condena firme por delitos sexuales. Por su parte, los representantes de las víctimas consideran que la negativa a someterse voluntariamente al análisis genético constituye un elemento que refuerza las sospechas en su contra. En ese sentido, sostienen que una persona inocente accedería a la prueba de ADN sin objeciones.

Bajo el alias de “El Capitán” en grupos de WhatsApp, el empresario Marcelo Porcel habría construido una fachada de confianza y camaradería para atraer a adolescentes hacia su círculo íntimo. El escenario principal sería su campo en Vicente Casares, donde el propietario del establecimiento agropecuario Campazú transformaba lo que debían ser tardes de pileta y juegos en un entorno de vulnerabilidad y abuso.
La investigación, que ya acumula 24 meses de instrucción y más de 1.300 fojas, revela un modus operandi sistemático: Porcel utilizaría a sus propios hijos y el entorno escolar como «carnada» para captar a sus compañeros. Una vez integrados al grupo, el empresario se posicionaba como un «adulto par», ganándose la lealtad de los jóvenes mediante:
- Incentivos económicos: Transferencias a billeteras virtuales, dinero para apuestas online y premios físicos (como figuritas del Mundial Qatar 2022).
- Desinhibición inducida: El suministro de alcohol y la organización de encuentros nocturnos, en ocasiones con la presencia de su esposa, para relajar los límites de los menores.
- Poder logístico: El pago de traslados a través de aplicaciones de viajes para asegurar que los chicos asistieran a los encuentros.
El quiebre del silencio: «Che, tu viejo me tocó», fue la frase que un joven le espetó al hijo mayor de Porcel, rompiendo un pacto de silencio que mantuvo a las víctimas sometidas entre 2024 y 2025.
